La pasión no entiende de género

11.45 de la mañana, en la ciudad deportiva de Paterna, nos espera una doble entrevista con el entrenador del Valencia Femenino B, José Vicente Giménez, y la joven defensa y capitana, Liliana Llopis. Dos pilares fundamentales en el equipo, que sin saberlo, transmiten mucho más de lo que piensan, y ambos entienden el fútbol como constancia, humildad y pasión. Tres claves que junto al resto de la plantilla, les ha llevado a proclamarse campeonas de liga del Grupo VII de Segunda División, y ascender por primera vez, a una nueva categoría: Primera División B. Además, las cifras son de escándalo: 20 partidos ganados, 3 empates, 3 derrotas y 83 goles. Dignas de salir en todas las portadas, ¿verdad?

Hablamos primero con el entrenador, que tras saludar a nuestra fotógrafa Bonny, se dirige a nosotros con esa cercanía que tanto le caracteriza.

 

Buenos días José Vicente, enhorabuena por la grandísima temporada, los resultados han sido espectaculares. Pero volvamos al inicio, antes de que te fichará el Valencia Femenino, estuviste a punto de irte a Nottingham. ¿Qué pasó?

Buenos días y muchas gracias. Sí, así es, me quería ir a un laboratorio de ciencias de la actividad física y el deporte en Nottingham. Pero un mes antes de irme fue cuando me llamó el Valencia, y en menos de dos días tomé la decisión de quedarme.

 

¿Te arrepientes de tu decisión?

No, para nada. Llegue aquí super motivado. Empecé entrenando dos años al Cadete, al final de ese segundo año terminé la temporada con el autonómico, hasta que hace tres años comencé con el Valencia Femenino B. En el primer año quedamos segundas en la última jornada (mueca de fastidio), la pasada temporada quedamos séptimas y ganamos la copa, y este año, hemos logrado la liga y la copa. ¡Todo un orgullo!

 

Además habéis ganado con unos resultados de vértigo. ¿Cómo te sientes?

Muy contento, especialmente por el trabajo de ellas y el cuerpo técnico. La verdad que analizando los resultados, son unos números que sorprenden. Y es una cosa que creo que con el tiempo valoraremos más.

 

Me imagino que este triunfo ha sido fruto del esfuerzo de las jugadoras y el gran apoyo del cuerpo técnico. ¿Qué les intentas inculcar partido a partido?

Lo que intento es que crean que el único camino para conseguir la excelencia es intentar ser excelentes en cada cosa que hagan. Es decir, intentar a ayudarles a que cuiden y mejoren cada detalle de su vida diaria: el descanso, la alimentación, un mal día en clase, con la familia… Para que en los entrenamientos y partidos intenten exprimirse lo máximo posible y lo den todo.

 

¿Y que es lo que más os ha costado a lo largo de esta temporada?

Creo que aguantar esa presión de entender que “lo normal era que ganásemos”. Es decir,   relajarnos y pensar que todo está hecho, porque nunca ha sido así. Y creo que lo más difícil lo hemos  conseguido: luchar como el primer día.

 

 

Campeonas del Grupo VII de Segunda División. ¿Os habéis quitado alguna espinita?

(Sonríe) Sí… nos quitamos la espinita de hace dos años. Para mí perder la liga en la última jornada fue uno de los momentos más duros de mi carrera profesional, y no por la trascendencia que tuviese, porque no tenía tanta, sino por las emociones, ya que había mucho entusiasmo e ilusión por conseguir esa liga.

 

Me imagino que la motivación por jugar el año que viene en la nueva Primera División B es inmensa, ¿no?

Claro, ahora las expectativas cambian y no somos favoritos, no vamos a ir con la mentalidad de campeonas de liga porque no sirve de nada. Lo único que vale es en lo que nos hemos tenido que convertir para ganar esta liga, y con eso es con lo que afrontamos la siguiente categoría, con la confianza de haber trabajado y mejorado mucho para poder conseguir ese título de liga. Además, de la incertidumbre que suscita jugar en una competición que va a ser extremadamente exigente.

 

La competencia será mayor y eso es un gran reto. Aunque ya era hora que existiese la Primera División B, ¿no?

Sí, por supuesto. Yo creo que es una grandísima iniciativa y las jugadoras van a poder competir cada semana contra rivales que van a exigir su mejor versión. Tampoco digo que este año no fuese así porque cuando jugábamos con un equipo que estaba en las últimas posiciones, nuestra exigencia era la misma. Y es que siempre he dicho que nuestras máximas rivales somos nosotras mismas y nuestro objetivo principal es mejorar cada día. No obstante, en esta nueva categoría, los rivales tienen un nivel más alto.

 

Este año, una de las claves para conseguir las victorias ha sido la afición, ¿no?

La verdad es que Paterna ha sido como un fortín y el ambiente que se ha creado ha sido espectacular. Además, nos han acompañado en todos los viajes, y gracias a ellos, nunca nos hemos sentido solos. A nivel personal, en mi visión del año, yo siempre cuento con la afición porque al final jugamos para ellos, y creo que el fútbol es eso, jugar para el público y que les guste. Y este año sí que hemos visto como se contagiaban de esa ilusión por ver como se cumplían los objetivos.

 

 “Uno de los beneficios que tiene abrir campos de primera de equipos de chicos, es que permite que la gente vea que el fútbol femenino engancha y no es lo se esperaban o les habían dicho.”

 

Parece que el fútbol femenino esté de moda pero siempre hacemos hincapié que no es así, que ha estado ahí, pero no se le ha dado voz. Ahora está cambiando. ¿Dónde has notado más la diferencia?

En la prensa digital y redes sociales, pero no tanto en la afición que viene a vernos. Si que ves más asistencia en general, no de tu público porque ellos siempre están, sino, de la gente que va a la ciudad deportiva y ven nuestro partido porque se va a disputar otro más tarde, y al vernos, se sorprenden. Y esto es uno de los beneficios que tiene abrir campos de primera de equipos de chicos, que permite que la gente vea que el fútbol femenino engancha y no es lo se esperaban o les habían dicho.

 

Has tenido una charla con tus jugadoras por ascender a esta nueva categoría.

No, todavía no hemos tenido un momento de reflexión sobre lo que hemos conseguido y lo que supone jugar en Primera División B. Aún seguimos de celebración (se ríe), pero pronto hablaré con todas. Lo importante es que tengan los pies en el suelo, aunque es algo que siempre les hemos inculcado durante todo el año. De hecho la copa la afrontamos así, sabíamos que el haber ganado la liga no nos hacía favoritos porque los otros equipos iban con mucha ambición para conseguirla. Pero siempre nos hemos autoexigido para dar lo mejor de nosotras.

 

Y en cuanto al Valencia Femenino del primer equipo. ¿Es un gran orgullo que tengan en cuenta a varias jugadoras del B, no ?

La participación de jugadoras en el primer equipo para nosotros es fundamental, es el objetivo principal. Evidentemente, ascender a Primera División B era primordial porque nosotros necesitamos estar ahí para apoyar al Valencia Femenino A. Realmente lo difícil es convencerlas y hacerlas entender que el objetivo primordial y más ambicioso, no es ganar partidos, sino formarlas lo mejor posible para que jueguen en el primer equipo. Y creo que eso lo estamos consiguiendo.

 

Finalmente, ahora que no nos escucha Liliana Llopis , dime una virtud, ¿qué destacas de ella?

Sin duda, ha desarrollado el papel de capitana a la perfección, exigiendo al resto cuando lo tenía que hacer, autoexigiéndose a ella cuando debía, cuidando de la gente cuando en algún momento lo necesitaba, asumiendo roles menos protagonistas cuando no los tenía, asumiendo roles muy protagonistas cuando le tocaba… Creo que ha sido una virtud del equipo entender que había veces que no iban a jugar, y no jugaban, y no pasaba nada. Siempre ha habido una línea muy delgada entre no jugar ni un minuto y jugar los 90, y ella personalmente lo ha entendido muy bien, y así lo ha hecho entender al resto. Lili es una jugadora muy determinante para el equipo.

 

Muchas gracias Míster.

Un placer, a vosotros.

 

Y de José Vicente, pasamos a Liliana Llopis. Bondad y templanza tanto dentro como fuera del campo, aunque ella asegura ponerse nerviosa a la hora de hablar, pero os puedo asegurar que en este aspecto se equivoca totalmente.

 

Buenos días Liliana, enhorabuena por la grandísima temporada. Pero, antes de nada, queremos saber tus inicios en el fútbol.

(Sonríe) Muchas gracias. Bueno, pues empecé con seis años a jugar en el Levante de chicos. De ahí pasé al colegio alemán porque montaron una escuela femenina y, enseguida, me “obligaron” a pasarme con las chicas, a pesar de que yo quería seguir con los chicos. De hecho, aún me acuerdo cuando les dije a mis compañeros de equipo que me tenía que ir. (Con brillo en los ojos). Todos empezamos a llorar… ¡Normal! Eran mis amigos desde hacia 3 años y me separaba de ellos para siempre.

 

¿Fue difícil jugar en un equipo de todo chicos?

Para nada, lo peor eran los padres. Me acuerdo de uno que era bastante desagradable, y en un partido le gritó al entrenador “¿Qué haces poniendo a esa chica en vez de poner a mi hijo? Si debería de estar jugando con muñecas.” Y claro, yo no  entendía nada de lo que estaba hablando, yo simplemente estaba jugando al fútbol que a esa edad no lo entendía como un deporte, sino como un juego. Mis compañeros nunca me despreciaron o diferenciaron por el hecho de ser una niña, es más, en el colegio y en el parque toda la vida me han llamado “marimacho”, aunque yo pasaba, pero mi grupito de amigos siempre me defendían.

 

Del colegio alemán pasaste a …

Del colegio alemán surgió el Valencia Femenino y desde entonces, se ha convertido en mi familia, mi segunda casa. Siempre lo hemos hablado todas, el ambiente es muy bueno y la gente es muy cercana, que creo que es algo primordial para el buen funcionamiento de un equipo.

 

En el año 2016, estuviste un año en Montpellier, Francia. ¿Por qué ese cambio?

Bueno, yo estudio filología francesa y me recomendaron que me fuese de Erasmus para mejorar tanto el nivel cultural como lingüístico. Y no lo dudé ni un segundo, me encanta viajar y pensé que era una grandísima oportunidad para probar el fútbol en otro país. Además, mi principal objetivo fue desde el primer momento, buscar universidades que tuviesen un equipo femenino, y al final acabé jugando en uno de la ciudad a nivel regional.

 

¿Y el idioma?

(Se ríe y resopla.) Me costó muchísimo. Además yo soy una jugadora que le gusta mucho hablar en el campo. En los primeros partidos me salían las palabras en español y cuando regresé, me pasó justo al contrario.

 

¿No te planteaste quedarte en Francia?

 Por supuesto. Pero mi principal objetivo era y es acabar la carrera. Es cierto, que se fijó en mí un equipo de segunda división pero los estudios son lo primero. Además, por ahora, tengo claro que no me quiero ir del Valencia, me siento muy feliz aquí y la mayor diferencia que noté entre Francia y España, es la manera de hacer piña. Aquí la gente es más cercana.

 

Dices que los estudios son lo primero. Sin duda, es una de las grandes diferencias respecto a los chicos, ¿no?

Totalmente. Por ejemplo, hace nada salió la noticia de que Marta Corredera realiza exámenes de la universidad mientras juega el mundial, y muchos profesores ¡no se lo creían!  Me da mucha rabia porque es una situación que vivimos todas día a día, y muchas jugadoras que deciden apostar por el fútbol al 100% y dejar su carrera universitaria, en cuanto se lesionan, su futuro se complica muchísimo. Yo siempre apuesto por la educación y me parece muy importante, pero nosotras a diferencia de los chicos, sí que tenemos que tener una formación universitaria o un trabajo porque o no ganamos, como es mi caso, o el ingreso que recibimos del fútbol no es suficiente para poder vivir de ello.

 

A la hora de jugar, dejáis de lado una vida totalmente paralela, ¿no?

Exacto. En mi equipo, muchas de nosotras descansamos muy poco, compaginando el selectivo o la universidad con el fútbol. Aquí hay gente que duerme muy pocas horas y luego a nivel de rendimiento se nota muchísimo. Y es que el ‘tiempo’, es otra gran diferencia que tenemos respecto a los chicos. Por ejemplo, las horas empleadas en estudiar, ellos la dedican al descanso, ir al gimnasio o entrenar. Lo único que pido es que la gente apueste por nosotras para que tengamos esa posibilidad de dedicarnos a esta pasión de manera igualitaria.

 

“La energía que teníamos todas estaba focalizada en el mismo objetivo, todas hemos remado como locas hacia lo mismo, todas queríamos lo mismo…”

 

Hablemos de este año. Los resultados son escalofriantes. ¿Cuál ha sido vuestra máxima motivación?

Nosotras mismas y la afición. Creo que el equipo es como una familia y ha sido la pieza clave para que hayamos sido campeones este año. La energía que teníamos todas estaba focalizada en el mismo objetivo, todas hemos remado como locas hacia lo mismo, todas queríamos lo mismo… Además nunca nos hemos pensado que teníamos las cosas hechas, y en cada partido hemos sufrido para cumplir el objetivo. Creo que ha sido un trabajo constante, muchas veces las capitanas comentábamos por WhatsApp los defectos y virtudes de cada entrenamiento y partido, y así ir mejorando.

 

¿Y la afición?

Le debemos todo a ese grupo de personas que nos han acompañado en cada partido. (Sonríe) Siempre nos han dado ese empujón que necesitábamos en los peores momentos, cuando en un partido parecía que todo salía mal, les escuchabas animar y solo querías ganar por ellos. Gracias de corazón a todos los familiares y amigos que nos han apoyado esta temporada, y a las caras nuevas, ya que cada vez hay más gente que da una oportunidad al fútbol femenino, y como siempre digo, se acaba enganchando.

 

¿Qué expectativas tienes para el año que viene?

 El principal objetivo es conseguir la permanencia y disfrutar. Estamos muy ilusionadas. ¡Por primera vez vamos a viajar por toda España todas juntas! Aún no me creo que vayamos a coger aviones para ir a Canarias o a Mallorca. De verdad, te sientes importante y ves que poco a poco nos van considerando como jugadoras de fútbol.

 

¿Te gustaría jugar en el primer equipo?

(Sonríe)¡Claro! El Valencia es el club de mi vida y sería un orgullo jugar en Primera División, pero tengo los pies en la tierra y sé que hay mucha competencia. Muchas de nosotras ya hemos podido entrenar con ellas y eso es muy bueno porque aprendes, y luego puedes ayudar al equipo. Por ejemplo, cuando suben niñas del Valencia C o D, que por cierto son muy, muy buenas (se ríe). Siempre intento ayudarlas, aconsejarlas para que aprendan y mejoren, y así lo puedan trasladar a su compañeras de equipo. Entre todas hay que ayudarse.

 

¿Y el mundial cómo lo ves?

Complicado pero a ilusión a España no le gana nadie. Además tengo la gran suerte de poder ir a ver la final, esperemos que pasemos contra Estados Unidos.

 

Por último. ¿Cómo definirías a tu entrenador?

No es por peloteo, pero creo que es uno de los mejores entrenadores que tenido hasta ahora . Tiene una capacidad de entender el fútbol y de plasmarlo al mismo tiempo, que es bestial. Además, sabe mantener una relación muy correcta con las jugadoras, nos hace estar siempre arriba pero con los pies en el suelo. Estoy muy contenta de tenerlo como entrenador.

 

Muchas gracias, Liliana.

(Sonríe) A vosotros.

 

Una doble entrevista, en la que quedan claro dos aspectos. La primera, el gran trabajo del entrenador, ya que Liliana siendo una de las capitanas del Valencia Femenino B, tiene bien claro los valores inculcados por el míster. Y la última, es la impotencia de sentir como Liliana y la mayoría de las jugadoras, hablan del fútbol con el corazón, porque han sufrido, trabajado y esforzado mucho para llegar hasta ahí, y aún así, nadie les ha reconocido nada. No obstante, las ganas no se las quitarán nunca.

Conclusión personal: Ver más a las chicas, apostar por ellas y comprender que la pasión no entiende de género.

 

Entrevista realizada por Cristina Brull Martínez.

Fotografías de Bonny Giménez para “Ellas Son Fútbol”

 

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